
El patronato Provincial de Turismo de la Diputación informó que la provincia se adhiere al proyecto Territorio Toro que nace para sacar partido turístico al toro más allá de las plazas en todas sus manifestaciones.
Según explica el Patronato el toro es un icono en la provincia y las ganaderías y fiestas que giran alrededor del toro como la del toro embolao tienen fama internacional.
Pues sí, debe ser verdad. Sólo que la fama mayormente es contraria a lo que se nos quiere hacer creer. La opinión mayoritaria es que la fiesta de los toros no es sino un símbolo de salvajismo y de maltrato animal que aún se consiente en este país por razones culturales (¿¿¿??? entiendo que cada vez menos) y económicas (afortunadamente los jóvenes cada vez van menos a los toros).
Hombre, llevar a los turistas a ver cómo se crían y se cuidan los toros está bien. Es como los reportajes de los animales de la 2 pero en vivo. Una especie de safari taurino con explicaciones sobre la crianza, alimentación, evolución y costumbres del animal. Incluso el hecho de soltar algún becerro en una plaza, y luego soltarlo, sin hacerle daño por supuesto. Pues mira eso no está mal.
Pero claro si a esto le va a acompañar lo de la fiesta de los toros en sus distintas manifestaciones, pues yo propongo:
1º) Que para que los señores turistas comprendan mejor la vida del toro, les pongan dos bolas en los cuernos (el que los tenga) o en su lugar dos cuernos con sus bolas. Lo suelten por el pueblo y que vaya embistiendo a unos y otros mientras los parroquianos se lo pasan de juerga arrinconado, asustando y maltratando al turista que seguramente estará la mar de contento de jugar al correquetepillo.
2º) Que al turista, a otro claro porque éste debe estar ya algo cansado de cornear parroquianos, lo encierren en un cajón, lo transporten cientos de kilómetros, le den poca comida, le recorten los cuernos (propios o prestados según el caso) y además de otras lindezas cuando le abran el chiquero le claven una puya con la banderita de rigor. Luego claro está que pruebe los puyazos de los picadores, las banderillas de los banderilleros y que le metan un metro de jierro o de acero según la calidad de la espada.
Entonces el turista mientras se desangra en la arena comprenderá la grandeza del toro, de la fiesta nacional y de lo magnífico que es el proyecto que estamos desarrollando, y que apoya Diputación, relacionado con la vida del toro.
Y digo yo ¿Por qué no hacemos y apoyamos todos un proyecto que se llame Territorio Político?
Veréis, consiste más o menos en que como el político garrapata o corrupto es un icono y lleva camino de convertirse en la enseña nacional pues hacemos figuras y las colocamos en los cerros pero que se vean bien como los toros de Osborne con huevos y todo. Bueno o tetas, según. Luego les explicamos a los turistas cómo viven, cómo se crían, qué comen, cuáles son sus costumbres, etc. También podemos soltar algún político becerro en una plazilla, pero a éste sin hacerle daño que es joven.
A otro le colocamos dos bolas y que embista por el pueblo detrás de los parroquianos. Y finalmente a otros les damos el mismo trato que a los toros que van a ser lidiados en la plaza. Con puyazos, banderillas y metro de jierro entre pecho y espalda.
¡No me digáis que el proyecto no es bueno eh! ¡Ufff a mí me pone! ¿A vosotros no?
Herido está de muerte el pueblo que con sangre se divierte.
¡Malditos bastardos!
